Muchas veces al estar cocinando, nos pasa que ponemos a calentar una sartén para agregarle aceite y freír algo. Si bien es cierto que para ello el aceite debe estar bien caliente, el exceso de calor termina por quemarlo y además de cambiar el sabor de tu comida resulta dañino para tu salud. El aceite quemado es muy difícil de digerir para el hígado y destruye las células de nuestro organismo ya que produce ácido butírico. Este ácido se encuentra en pequeñas cantidades de manera habitual en algunos alimentos como la mantequilla. Sin embargo cuando se quema el aceite este ácido se genera en grandes cantidades y su ingesta es sumamente peligrosa. Obviamente si no es recomendable quemar el aceite nuevo, muchísimo menos lo es el reutilizar el aceite ya quemado. Este el tema de esta semana y por eso te invito a que dejes tus comentarios aquí mismo y participes en el blog del Chef 911. |