A fuego medio, caliente el agua con el azúcar y la sal; cuando empiece a hervir, incorpore la harina poco a poco; con una palita de madera mezcle hasta obtener una masa homogénea; retire del fuego y deje enfriar la mezcla, reserve.
A fuego alto, caliente suficiente aceite para freír varios churros a la vez (si tiene termómetro para cocina, verifique que la temperatura sea de 180 ºC)
En una charola, coloque dos hojas de papel de estraza; en otra, esparza bastante azúcar para revolcar los churros.
Llene la manga con la masa y presione para que vaya saliendo; deje salir hasta obtener un churro de entre 20 y 25 cm de largo.
Con el dedo ligeramente engrasado, corte la salida de masa; fríalos de manera uniforme, voltéelos de vez en cuando.
Pasados 2 minutos, sáquelos y acomódelos en la charola con papel para que éste absorba el exceso de grasa.
Enseguida páselos a la charola con azúcar y espolvoréelos; sacúdalos y disfrute de una rica tradición.
Sugerencia:
Si prefiere, puede hacer anillos largos de masa que, ya fritos, puede cortar al gusto.